Josu Landa

se impone el mismo día de todos los días
se impone el mismo humo de azufre y plomo: de pájaros inciertos en la
turbiedad de una niebla envenenada: a ras de alba en fuga
se impone el mismo ruido de máquinas en cielo y tierra: sin parar en
mientes: sin brote de misericordias: siempre a la conquista: siempre con
los ojos puestos: siempre con la vibración en lontananza: a la busca del
tiempo que no se le ha perdido
se impone el rastro de los sueños: las trazas de sonrisas ya luidas: ojos
vertidos en dar chispa a cuerpos de otro modo flácidos: en proyección de
estampas tibias: sin nada que latir: sin nada que aullar
también vuelve la sal en glándulas del hambre: los ósculos en eco
hirviente en la ondulación de cada labio: como traspasado por punzones
en espíritu de hielo: sin que alcancen las maldiciones ni las bendiciones
por un óbolo de consuelo ni respiración de alas en anunciación de cielos
en calidad de vaho
[oh, muerte del ansia
oh, muerte del miedo
oh, muerte del miasma
oh, muerte del dolor
oh, muerte del placebo
oh, muerte del martirio
oh. muerte del yerro
oh, muerte del veneno
oh, muerte del vacío
oh, muerte del tiempo
oh. muerte de la muerte]
luego late un claroscuro en cierto vano pero por dentro: un estertor de
rugido antiguo con todo y oscilación de espinas
lo mismo que alguna fulguración confusa: un arco de brumas en saña con
residuos de un caleidoscopio ya difuso: en errancia pieza a pieza: vidrio a
vidrio: foto a foto: luz a luz
de ahí en más: hasta el brote de un fondo más opaco: más latido: más
revés: más mudez: en temblor como de virgen: en ardor como de agua
[A Eduardo Milán]

Josu Landa (Caracas, Venezuela, 1953). Poeta, narrador, ensayista y filósofo. Actualmente ejerce la docencia en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte y su trabajo filosófico gira en torno al estudio de la ética tomando como punto de partida las escuelas helenísticas y la doctrina platónica. Entre sus obras más destacadas se encuentran Poética (FCE, 2002), La luz en el vano: antología poética (UNAM, 1996) y Treno a la Mujer que se fue con el tiempo (Arlequín, 1996), por el cual recibió el Premio Iberoamericano de Poesía Carlos Pellicer. También es autor de la primera novela endógena del exilio vasco, Zarandona (Centro Vasco de México, 1999), y de las traducciones al euskera de Piedra de Sol y Muerte sin fin.