El amor es una ausencia que no pasa

Si tuviéramos que describir la poesía de Piccinno en pocas líneas no diríamos, por supuesto, que esta muestra una salida fácil, pues la realidad no lo es; sus versos ligerísimos y de apariencia tan sencilla, son los de una voz que aprende, de las inclemencias de la vida, de la pérdida de la memoria y del amor, una palabra propia, sin los melodramas típicos de turno. Sus temas son los clásicos, pero en lo referente al método, al espíritu, quizá esté más cercana a Mallarmé: condensa las imágenes de lo extraviado, se confronta con aquel «dolor lleno de nada» que la hiciera hablar, lo mismo en su nación que en Estambul, reconociendo en las gaviotas, por ejemplo, las almas de sus seres más preciados. Finalmente, algo tan simple como la esperanza no es algo que la avergüence: en cada mínimo detalle —la tarea de sus alumnos, las llaves para la vecina, el gato de la pensión— regresa la diafanidad. Sí, mallarmeana, pero en clave de agradecimiento.

Presentamos una selección de poemas donde la visión unísona del italiano está plasmada con destreza enorme por Elisabetta Bagli, poeta y traductora a quien debemos esta invitación a la lectura de Piccinno, esta celebración de lo que está olvidado, preterido, y marginado… pero está. Son tiempos de aguzar la vista, de dejarla hablar y permitirle reconstruirse…

Claudia Piccinno (Poemas)