Quinta Presentación Editorial

“Hay precipicios que se reordenan / con el bosquejo de un tobogán. / No encierres el hastío en el mismo círculo”. Con estas líneas, Coral Bracho empezaría uno de los poemas que delinean un olvido, algo “como una enfermedad en la que no entra nadie”. Tercamente, la luz cede el paso; el ojo ve siluetas, ya no cuerpos. Pero en su memoria habitan todas las memorias, y lo sabe Luis Antonio de Villena: “Todo moribundo es pasado y el ser sólo halla sentido en lo sido”. Sin embargo, la memoria se moldea, también, poéticamente. Cada artista joven que ha alzado su voz aquí, viniendo desde Costa Rica o México —que encabezaron Muestras este aniversario—, va a afanarse hasta que el barro, con su atardecer, “se haga rosado y cicatrice”, como escribe Juan Arabia. En nuestro quinto número, F. Ortega Palomares, Josu Landa o Miguel Ángel Zapata (rescatando una conversación con Mutis), se dan cita con creadores que no habían estado en la revista: Francesca Gargallo, López Azorín y Douglas Bohórquez. A la vez, Odeth Osorio y Monserrat Mira nos brindan, respectivamente, un cuento y una traducción, como lo hicieron la primera vez que este lugar fue suyo, y que empezaron a forjarse una memoria aquí. Ojalá, a su lado, sea en la calle o en el encierro, no dejemos de esperar… Y es que, inclusive, no sabiendo muy bien qué esperamos, plumas tan diversas se entrecruzan otra vez, ya sean creyentes (Como la de Cardenal, cuyo retrato diera José Luis Rangel en “Escultor de esperanzas”) o realistas (léase a Montserrat Varela, en “Un ranchito nomás”). Los narradores, poetas y ensayistas que ahora aparecemos, un año después de que surgiera la revista, continuamos un ritual universal, quizá formando el “mismo círculo” de siempre. Es un ritual que toca a Antonia Pozzi, a Mallarmé y a tantos, con las traducciones de este número y los anteriores. Son nuestros ejemplos y como ellos, perseguimos la memoria. Desde luego, va a ser el Lector quien les dé sangre y movimiento. Han sido días extraños para el mundo: pareciera que no hubiera otro camino que el de aislarse… Pero el faro sigue vivo bajo el cieno, y Él lo sabe.


Comité Editorial de Campos de Plumas

Ciudad de México, abril de 2020