El abuelo (Poemas)

Roselbet Toledo Mayoral

Arte: Emerick Rodriguez

El abuelo

el abuelo ha comenzado

a perder la memoria

lo sabe y se avergüenza

a media madrugada

llama por teléfono para preguntar la hora

sospecha que los relojes le mienten

y por eso los destruye

a veces cuando llega a casa

y toca la puerta y le abrimos

notamos que ha olvidado a qué venía

entonces habla de otras cosas

de la tarde y el calor y el hambre

dice que sería bueno comer alguna fruta

y si alguien le pregunta a qué venía

sonríe y dice que a contarnos algo

y cuenta siempre distintas historias

que nadie jamás ha oído


Imagina esto

Imagina esto: ocurre un naufragio

en un lugar bastante insospechado.

Los objetos de mayor densidad se precipitan.

Si somos rigurosos, hay personas que lo pierden todo.

Y otras, cuando tocan tierra, ya no se reconocen.

Una parte de ellas ha quedado

en medio del mar y ahora viaja hacia el fondo

con un peso y una decisión que nadie conocía.

Eso pasa justo ahora ¿lo sentiste?

Acabamos de golpear un objeto enorme y contundente.


Deja que todo te acontezca[1]

Estoy esperando que las cosas acontezcan.
El autobús en la parada, por ejemplo,
y de pronto se esconde un poco el sol y me siento desolado.

     Solaz viene de solacium que significa consuelo
      y de solari que significa aliviar.


Me recuerda a algo que me hace llorar.
Los primeros cristianos eran perseguidos
y hacían sus reuniones de culto en secreto.
Algunos incluso en catacumbas.
No hacía falta estar al sol.
Dios es el calor.
Cuando nos sentimos descobijados
entonces nos estamos alejando de él.

     De-solado significa alejado del sol.
     Desolado significa sin Dios.

Un amigo me decía “lee este poema y deja que Dios te abrace”.
Él falleció hace ya cinco años.
Después lo entendí.

        Abrazar significa acercar al corazón.
        Abrasar significa arder.

¿Te imaginas un lugar donde el sol nunca ha llegado?
¿Te lo imaginas sin amor, sin vida?
¿Un lugar sin Dios?

Esto me hace pensar que la tristeza ocurre en la sombra.

            Asombrar significa deslumbrar, traer a la luz.
            A-sombrar significa quitar de la sombra.

Y podría ser cierto.
Aunque algunos animales, en el profundo abismo,
se han inventado su propio mecanismo luminiscente.

O tal vez Dios es el mar y nosotros somos los peces.
Tal vez en él nadamos y en él nos movemos.

Una mujer que alguna vez amé me regaló una pequeña planta
cuya única función era alegrarme las mañanas.
La coloqué en la ventana donde daba el sol
pero a ella parecía no gustarle.
La estudié con cuidado
hasta que descubrí que era una planta de sol
que prefería la sombra.

Tal vez, en realidad, se trata de encontrar ese equilibrio delicado.
Tal vez lo que esperamos que acontezca
tiene planes totalmente distintos para nosotros.


Quería decírtelo[2]

Mi gato Morris observaba

a un pequeño carpintero desde la ventana.

Y yo pensaba en un poema.

Estaba sentado en el escritorio que ve a la pared,

absorto en una imagen que quería lograr,

un orden de palabras como las lluvias de septiembre

en casa de mis padres.

Cuando escuché el silencio del pequeño carpintero

que se había percatado de que alguien lo cazaba.

De pronto, un paso en falso, y Morris dejó caer

un objeto de cristal que se hizo añicos

y el carpintero desapareció volando.

Pobre Morris, pensé,

estuvo horas en silencio para nada.

Me sentí un poco triste por él

y por la bicicleta de cristal esparcida por el suelo.

Y todo eso me hizo recordarte.

Deseo toda la luz para ti donde estés.

Quería decírtelo.

Roselbet Toledo Mayoral (Oaxaca, 1991). Poeta y ensayista. Estudió Ciencias Políticas en la UNAM y cursó el Diplomado en Literatura Europea Contemporánea del INBAL. Escribe ensayo y poesía. Ha publicado en Melí Meló, La Libélula Vaga, Carruaje de pájaros, Letralia, Espora, Digo.palabra.txt y Círculo de Poesía. Fue becario en poesía del Festival Interfaz Oaxaca 2016.


[1] Rainer María Rilke.

[2] Raymond Carver.