Karmelo C. Iribarren

La lluvia sobre la ciudad —eso podría pensarse la primera vez que se leen los poemas de Karmelo C. Iribarren— algunas veces es fría y cala hasta los huesos. Ahí hay que correr y soportar con estoicismo. Otras veces se le echa de menos: cuando el clima es cálido y viene a refrescar las calles, es la lluvia veraniega, de aroma peculiar. En ocasiones también suele llover sobre mojado, lo peor es cuando la tormenta llega tras el fracaso amoroso, como si del destino se tratara. Ahí sólo sentimos la ironía de la vida que pesa sobre nosotros a manera de resignación. De cualquier forma, si de algo estamos seguros es que cuando llueve sobre la ciudad, se nos empapa el alma.

Cada poema de Karmelo refleja esos tipos de lluvia que nos llegan hasta el fondo, algunos más duros que otros, realistas y directos, pero siempre sugieren algo más, como si estuvieran esperando algo. ¿Acaso esperan la propia esperanza? Cada quien lo entenderá de forma distinta, según el momento que esté pasando a la hora de encontrarse con el poema. Lo que es seguro, es que los textos golpean de knockout. Son breves pero tupidos, chubascos de agua que dejan charcos, de sangre o tristezas. Sin embargo, el peleador (lector) debe mantenerse en pie, porque su contrincante (poeta) lo ha hecho, ambos deben resistir, porque en la resistencia frente a la vida se comunican.

Karmelo C. Iribarren publicó en 2019 su Poesía completa en la editorial Visor. 25 años de trayectoria avalan al destacado poeta que se está consagrando como una de la plumas más importantes de la poesía contemporánea en español. En Europa su obra se conoce bien, ahora es tiempo de que esa lluvia llegue a América. Para Campos de Plumas es un honor contar con la colaboración de Karmelo en nuestro cuarto número. Les presentamos siete poemas, breve, pero directo atisbo de un autor que a través de sus versos empapa el alma de todos sus lectores.

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