Tiempo extra

Salvador Martínez Rebollar

Arte: Miguel Juárez Figueroa

Nos acercamos al noventa y esta puede ser la última chance. Avanza el Mago por enmedio, ya le llega la presión, tiene que tocar por banda;conecta con Carrizo, me parece que hay fuera de lugar, pero el árbitro deja seguir la jugada. Carrizo cierra, cierra, se lleva uno, se lleva a dos, gambetea bien, se mete al área, quiere devolverle al Mago, lo busca, lo encuentra, tiene el toque, le llega la marca y… ¡Penal! ¡Penaaaaal! El profe Carlos Pinto está señalando el manchón de penal.

—No estoy muy seguro,¿eh, Javier?No creo que haya falta.

—A ver, vamos a ver qué dice la repe. Pues, parece que no.

—¡Pues es que no hay! Carrizo entra bien al área, pero cuando ve a Mateos, al defensa, nada más se deja caer, Javier.

—Pues… no hay falta mi estimado Capitán Hernández, pero de que hay penal, hay penal; ya lo señaló el árbitro, y aunque le reclamen,¿eh?… Y el que lo va a cobrar no las falla;es nada menos que el goleador del Continental,el de los once goles. Se prepara Andrés, ‘el Mago’, Fernández… la tiene desde el manchón, se mira a los ojos con el arquero, se reta con Celo Gómez, ambos saben que aquí se puede romper el dos a dos. El Mago toma vuelo, Celo le dice “tírale aquí”, le señala la derecha, se agranda, Mago arranca, Mago lo va a cobrar; apunta, dispara Magooooooooooo… ¡La falló! ¡Dio en el poste y el balón sigue en juego! Y, ojo, que el cuarto arbitro sólo agregó dos minutos… Y viene el contragolpe. Arranca Luis Francisco García, toca con Vega, Vega con Salazar, Salazar con Olvera, Olvera devuelve a Salazar, Salazar apunta desde fuera del área y… ¡Gooooooool! ¡Golazo! ¡Go-la-zo! Mira nada más, Lalo.Un tiro que dejó sin opciones a Helguera y un gol que prácticamente sella la final.

—Sí, Javier, un contragolpe que resultó mucho, mucho más efectivo que un penal, caray.Qué desperdicio del Mago. Pero así es esto, una jugada de cuatro o cinco toques fue mucho más contundente que un penal.

—Y es el cuarto árbitro el que pone de nuevo en la tierra al profe Pinto para que marque el gol, mira… hasta se quedó pasmado en el área por el fallo del Mago.

—El árbitro y el portero. Ve a Gómez; sigue tirado.Ninguno de los dos se la cree… y mira al Mago; ya sólo se quedó vendo al cielo.

—Ya la ponen en juego. Fuentes busca un último esfuerzo por el centro y… ¡se acabó! Bela Vista obtiene su primera estrella, su primer título a costa de una falla terrible del Mago Fernández.

—Que tampoco hay que…eh, pues que quitarle méritos al campeón, ¿eh? Ellos hicieron bien su partido, jugaron inteligente y, pues sí, supieron aprovechar un error.

—Y atentos al Mago que se lo van a querer comer vivo, y él lo sabe, mi Lalo, él lo sabe y por eso sale rápidamente por el túnel, mira con qué velocidad.

—Es inteligente eso, porque si se queda le van a caer rápido.

—El Mago ya va arrancando, quiere salir antes que se haga el tráfico del público. Se va del estadio, y dicho y hecho, ya empieza a salir la afición descontentísima. Pero ahí va el Mago, rebasa un carro, rebasa dos, y aguas que casi choca con el tercero, y el conductor le dice sus cosas, le pita el claxon. ¿Pero qué necesidad? “Póngase a manejar”, dice el tránsito, que ya hasta el Mago dejó en el camino.

—Buena técnica,¿eh? no cualquiera se lleva al tráfico así, además de que siempre va viendo por los retrovisores para ver por dónde meterse, Javier.

—Aunque creo que lo de los retrovisores es más bien para ver si no le llegan, y le están llegando. Lo traen marcado a buena distancia, pero ojo, que en una de esas sorprenden al goleador. Fernández tendría que ir checando la guantera para ver si tiene apoyo… y ve que sí lo tiene. Escucha a la afición, mi Capitán; podrán estar muy enojados con su exídolo y todo, pero una cosa es una cosa, y otra cosa muy diferente es lo que está pasando ahorita.

—Sí, caray, ojalá esta le salga bien al Mago.

—Pero,¡mira!Se va quedando sin gasolina, deja de avanzar, tiene que esperarse, pero ya siente cerca la marca… Aunque ve un bar por ahí.Creo que va a repensar la jugada. Entra, se acomoda, pide una, dos, se las dan, conecta y se da confianza, y ya vio que le van a hacer la doble marca, y bien de cerquita…A ver si se los puede burlar… va a intentar la gambeta. Se va al baño. Lo bueno es que no se jugaba así en tus tiempos, Lalo.

—Fíjate que más o menos,¿eh?, pero nosotros éramos más físicos, más entrones y encarábamos un poco más.Pero, pues cada quien su estilo de juego.

—Y ahí van a presionar, ya le hacen sombra al Mago y ya se ve que lo van a arrinconar.

—Y es dificilísimo salir de esas, Javier.

—Entra la marca,abre la puerta del baño y… ¡Uf, Mago! ¡Uf, Mago! Esta vez no la falló.Sin pensarla, a dos tiempos… Creo que te escuchó, mi estimado Capitán.

—Pues así parece, ¿eh? ¡Qué buena resolución! Apenas los vio entrar, los encaró y ¡pum! Mira la repetición, la calidad del tiro, extraordinaria.

—Y ese sí es el Mago que conocemos, el goleador al que nos tiene acostumbrados. Donde pone el ojo, pone la bala.

Salvador Martínez Rebollar (Cuernavaca, Morelos, 1995). Estudiante morelense de Letras Hispánicas en la UAEMor. Escribe cuento, tratando de incursionar en varios géneros. Editor general de la revista Metáforas al Aire. Como creador ha participado en el DELLE 2018 y 2019, y en el CONACREL 2019. También ha participado en Memorial de las Voces Apagadas Lisérgico Films 2019, ENELLHI 2019, ENEJ 2019, Coloquio Palafoxiano 2019.

También colabora en otros proyectos editoriales, literarios, de narrativa gráfica y videojuegos.