Amar, Amar, Amar

Zhivka Baltadzhieva

Arte: Juan Carlos Mejía

No, no cabe otra cosa que no sea

amar, amar, amar.

Amar la blancura de la nube transeúnte,

el sol bajo, la esmeralda confundida

de la salamandra, los paneles de energía

solar, las cigüeñas que se abren en abanico

para no quemar la fiebre el campo y no se marchiten

el azahar y el sol. No, no cabe sentir otra cosa. Amar, amar,

amar. Amarte

hasta a ti mismo. Y al prójimo.

A su pesar.

ДА ОБИЧАШ, ОБИЧАШ, ОБИЧАШ

Не, не остава нищо, нищо,

освен да обичаш, обичаш, обичаш.

Да обичаш бялото на отлитащия облак,

слънцето в заник, смутния изумруд

на саламандрата, панелите

за слънчева енергия, щъркелите, които разтварят ветрило,

да не изгори треска полето, да не свехнат цветът портокалов

и слънцето. Не, не остава нищо, нищо. Освен

да обичаш, обичаш, обичаш. Самия себе си

да обичаш. И ближния.

Въпреки него.

Zhivka Baltadzhieva (Sofia, Bulgaria, 1947). Poeta, ensayista, traductora, y doctora en Filología. Autora de diversos libros de poesía, entre los que destacan Дневно осветление (Luz diurna), publicada en 1982 por Народна младеж, y, en español —o en ambas lenguas—, GenES (Amargord, 2016) y Al final del bosque verde (Polibea, 2019). Ha obtenido en dos ocasiones el Premio Nacional de Traducción (2008 y 2014) y varios reconocimientos de renombre internacional, entre los que está el Димчо Дебелянов (Dimcho Debelyanov), de Bulgaria, en 1975. De ella ha afirmado el poeta búlgaro Iván Teófilov que su obra está construida a partir de elementos aparentemente sencillos, pero vitales, “fragmentos de la memoria personal que se funden con el mito, lo amplían, redirigen y transforman en un mito nuevo: nuestro mito, el mito de nuestro ser actual”.